Como se quemó mi indiferencia.

La historia de un salvador de planetas, ese desconocido

y mal pagado oficio.

Por César Herrera

¿Qué sentirías si te encontrases frente a un brutal desastre medioambiental?

Hola, soy César Herrera y quería contarte como me convertí en el típico pelmazo  que intenta salvar el planeta:

El 25 de julio de 2012, circulaba por la autopista A-7 en dirección a Francia y a unos 25 km. de la frontera, muy cerca de un pueblo llamado Llers, la policía cortó el tráfico debido a un brutal incendio forestal.

Cientos de conductores pudimos ver cúando llevábamos unas 2 horas esperando, como el fuego atravesaba la autopista y como el bosque que quedaba a nuestra derecha, se convertía en pocos minutos en una antorcha gigantesca.

Nunca había estado tan cerca de un incendio forestal tan agresivo, al parecer se daba la regla 30/30/30, que es  una temperatura superior a los 30º C, unas rachas de viento que sobrepasen los 30 km/h y una humedad relativa en el aire que sea menor al 30 %, lo que hacía aquella lengua de fuego imparable.

El sonido de los motores de los helicópteros e hidroaviones con sus pilotos jugándose la vida, las bombas de agua de los bomberos de tierra intentando conseguir lo imposible y el crepitar de las llamas, crearon un ruido ensordecedor que impresionaba y asustaba por igual.

Pero aún peor fue cuando horas después se hizo el silencio y pudimos ver y oler aquel desastre, lo que unas horas antes era un magnífico bosque lleno de colores y vida, se había convertido en un cenicero de color gris, con miles de árboles, docenas de animales y algunas casas calcinadas, la verdad es que dolía el alma contemplar aquello.

Durante las muchas horas que estuvimos allí parados, cada vez me fui sintiendo peor, era un malestar tan profundo que me hizo olvidar el miedo y la frustración por lo que aquel día había vivido.

Hasta que me di cuenta, (con un sabor muy extraño en mi boca), que durante aquel incendio,  junto a los árboles, los animales y las casas, se había quemado mi indiferencia.

¿Qué haces cuando sabes que es imposible hacer algo y aun así tienes que intentarlo?

Desde aquel día y a lo largo de años, solo pude pensar que podía hacer yo, una persona sola, sin ningún conocimiento específico de medio ambiente, para recuperar aquel bosque y otros cientos que, desde aquel día, se habían quemado en nuestro país.

A base de prueba y error, de formarme y de hablar miles de horas con profesionales de las reforestaciones, conseguimos crear con la ayuda de muchas personas que trabajaron conmigo de forma desinteresada, (no las hubiese podido pagar), Ecoescuela y el Proyecto Ecoescuela.

Esta iniciativa básicamente unifica los esfuerzos de unos de los mayores colectivos del mundo, el de los estudiantes, para salvar a nuestro planeta de la deforestación y, por tanto, del cambio climático, sabiendo a ciencia cierta que ellos serán los que más sufrirán su impacto si no hacemos nada y nos golpea de lleno el desastre medioambiental.

¿Sabes que es mucho más rentable invertir en empresas que deforestan que en las que reforestan?

A partir de ahí, el reto fue encontrar inversores y aunque te parezca mentira, no tuve miles de ellos intentando invertir en esta empresa, al parecer es muchísimo más rentable deforestar nuestro planeta que reforestarlo.

Esta fue un a larga y dura travesía, mucho más dura de los que nos pareció en un principio.

Pero una vez solucionado el tema presupuestario, ya “solo” nos quedaba convencer a los centros escolares, la mayoría con escasez de profesionales y de recursos económicos, de que dedicasen un poco de tiempo y algo de dinero en convertir a cada uno de sus estudiantes en las primeras personas que en toda la historia de la humanidad, salvan un planeta.

La realidad es que no somos unos “iluminados”, sino profesionales que estamos dedicando el 100 % de nuestra vida laboral a intentar dar la vuelta al deterioro ecológico que complicará mucho la vida a nuestros hijos y que hará prácticamente imposible la vida a nuestros nietos.

Por lo que si tú también has sentido la pulsión, la necesidad de apoyar a nuestro mundo y no encontraste la manera, el Proyecto Ecoescuela es todo menos una utopía, es una aventura, una rotura con lo preestablecido, una innovadora forma de colaborar sincera y real con el planeta que debería acoger a nuestros descendientes.

Somos la última generación que puede salvar a nuestra querida Tierra.

Estás a tiempo de participar, de formar parte de algo tan grande, que nos trasciende.

Formulario de contacto

Ensuciémonos las manos por la mejor causa

Creemos su mejor recuerdo

Que nuestros descendientes puedan disfrutar de estos bosques aunque a nosotros nos transcienda

La vida más allá de nuestra vida

Formar parte de esta iniciativa universal, que pretende que la vida continúe más allá de nuestra vida, sin beneficio propio, ya que nunca te sentarás a la sombra de los árboles que estás consiguiendo plantar y en la que estarás ayudando a personas que jamás conocerás, no te hará la vida más fácil, no serás ni más guapo, ni más alto, ni siquiera más inteligente, pero te hará sentirme mejor.